Tú eres una maravilla y los otros también

Tú eres una maravilla y los otros también

La autoestima debería ir siempre de la mano con la empatía, si queremos asegurarnos de desarrollar autoestimas realmente sanas. Cada vez que hago una conferencia a familias o a profesorado sobre qué es y qué no es la autoestima, y ​​sobre cómo podemos fomentarla en los niños, comienzo haciendo referencia a la empatía y lo hago recurriendo a una bella y conocida cita de nuestro violonchelista universal, que nos interpela sobre cuándo enseñaremos a nuestros niños lo más importante de todo: que cada uno de ellos es una maravilla única e irrepetible y que, por tanto, se tienen que cuidar y proteger los unos a los otros y procurar no hacerse daño.

Hace unas semanas fue noticia la visita a Barcelona de la que está  considera la niña más bonita del mundo. Un trámite burocrático le impidió desfilar en una reconocida pasarela de moda; pero su condición de minitop model y todo lo que conllevaba generó debate. Que una niña pueda ser catalogada de esta manera a mí me parece un atentado a la niñez en general y a cada una de las niñas del mundo en particular. A la niñez porque es una etapa en que los niños deberían ser simplemente niños y los adultos deberíamos garantizar que puedan serlo, a resguardo de insensateces como ésta, que conducen directamente a la esclavitud del cuerpo. También lo considero un ataque a cada una de las niñas del mundo porque la niña más bonita del mundo lo son todas, cada una de su casa, y hay tantas como hijas haya en cada hogar.

¿Autoestima o vanidad?

Plantear la autoestima como una comparativa entre uno mismo y los otros en la que salimos victoriosos nosotros es una gran equivocación, además de antiempático. Y sentirnos mejores o superiores a los otros en algunos aspectos o en todos no tiene nada que ver con la autoestima. Se llama arrogancia o vanidad y tiene muchas contrapartidas que suelen complicar bastante las relaciones con los demás.

Debemos decir a nuestros hijos e hijas que ellos son los más bonitos de nuestra casa y los otros niños y niñas, los más bonitos de la suya. Tenemos que hacerles saber desde pequeños que ellos son una maravilla y que todos los demás también lo son. Y cortar o reconducir con tacto y contundencia cualquier comentario o actitud que lo pongo en duda.

 

Por Eva Bach.

Pedagoga, maestra y escritora. Especialista en educación emocional.

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Artículo publicado el 21 de marzo de 2015 en el Diario ARA, dentro del Suplemento "Criatures" de los sábados, en el espacio "Flors de Bach". Traducido del catalán.